7 hábitos altamente efectivos, según la agricultura orgánica

La agricultura orgánica es un mundo lleno de ideales positivos, pero tener éxito haciéndolo es un auténtico reto de disciplina y perseverancia. Trabajar la tierra no es fácil, y cuando se trabaja con normas y certificaciones que no toman en cuenta el uso de agroquímicos, hay momentos donde la técnica y el arte son puestos a prueba.

Hay hábitos que hemos aprendido de los agricultores orgánicos, que nos inspiran para ser mejores en cualquiera que sea el campo en el que nos desenvolvemos.

1. Responsabilidad y convicción

La responsabilidad comienza por asumir conciencia, responder por nuestras acciones y por el impacto de las mismas. Ante situaciones adversas, un agricultor orgánico podría hacer trampa, como lo hemos hecho los seres humanos en prácticamente todos los campos.

La aparición de un hongo en un cultivo, sobre el cual depende el sustento de una familia, y la posibilidad de usar una sustancia prestada de la agricultura convencional, ciertamente pone a prueba el sentido de responsabilidad y la convicción de un agricultor. Ahí es donde el trabajo de los agricultores orgánicos se hace más valioso, pues es el compromiso con sus ideales y con los consumidores que creen en ellos lo que hace la diferencia.

2. Regenerar vale más que no dañar.

La agricultura orgánica y la permacultura buscan la creación de espacios que más allá de no contaminar más, o hacer menos daño; regeneran el suelo y la vida, el agua limpia y viva, el aire, la fijación de carbono, reducen la dependencia de energías contaminantes y fomentan la auto sostenibilidad.

La agricultura orgánica nos enseña a pensar en la posibilidad de trascendencia, independientemente de cuál sea nuestra actividad diaria. Podemos ser agentes negativos para nuestro entorno sin darnos cuenta, podemos ser seres con un impacto neutro, o podemos elegir dejar una huella positiva, ser focos de abundancia y regeneración. Muchos agricultores orgánicos lo demuestran en sus fincas, que convierten en santuarios de vida, con el sonido de insectos y abejas, pájaros, animales, flores y el el viento en los árboles. Son además centros de creación y transferencia de conocimiento, de inspiración para las personas que las visitan.

3. Planificar y documentar

Cualquier agricultor orgánico sabe que el primer paso para el éxito está en la planificación, en la disciplina de registrar el trabajo y mejorar continuamente.

Uno de los ejes de la agricultura orgánica es la rotación y asociación de cultivos, que requieren planificación.  La fabricación de abonos orgánicos se basa en su mayoría en procesos de fermentación, que requieren de ciclos que llevan semanas y hasta meses, lo que enseña a trabajar con antelación.  La calidad, consistencia y productividad de una finca orgánica depende en gran parte de la buena gestión de todas las variables y recursos disponibles.  Eso es una lección que podemos aplicar en todo lo que hagamos.

4. Usar el ingenio para vencer obstáculos con los recursos disponibles.

Eliminar la dependencia de insumos y agroquímicos importados tiene grandes ventajas, pero también un precio: en primer lugar la necesidad de una mayor mano de obra, y en segundo lugar, la necesidad de resolver problemas prácticos todos los días, a partir del ingenio.

La creación, el uso de tecnología y técnicas en nuestras propias fincas, para aprovechar recursos y restricciones propias de cada lugar, hacen de los obstáculos oportunidades de éxito.

5. Escuchar lo que no se dice.

La agricultura orgánica nos enseña a ver las plantas como seres vivos, que al igual que las personas, sienten, y expresan solo una parte de eso. Hay otra parte que nos corresponde aprender a leer y a escuchar, aunque no se manifieste tan claramente. El color, el vigor, la forma, la aparición de lesiones o manchas, o el mayor o menor desarrollo de una planta, nos puede indicar una serie de desequilibrios minerales o microbiológicos, que están en el suelo o en el las condiciones del lugar, que si los aprendemos a detectar, podemos actuar a tiempo y prevenir problemas posteriores. El entorno, el suelo, la humedad, la presencia de ciertos insectos o el crecimiento de cierto tipo de hierbas, nos podrían estar manifestando situaciones por atender.

En el día a día, tanto en la vida de familia como en el campo profesional, parte de nuestro éxito como líderes, como compañeros, como alumnos, como negociadores, como clientes y proveedores, se basa en la comunicación y la capacidad para escuchar y entender lo que no se expresa.

6. Buscar relaciones beneficiosas y diversas.

La agricultura orgánica promueve la diversidad y celebra las relaciones de mutuo beneficio. Dicen los expertos que el tomate, si se siembra cerca de la albahaca, desarrollará mejor sabor y se mantendrá más protegido del ataque de la plaga del pulgón. El puerro sembrado con la zanahoria es una asociación donde una hace una función protectora frente a las moscas que atacan a la otra. El cebollino sembrado con la lechuga, mantiene a esta libre de algunos insectos, y esta protege del viento y mantiene la humedad de la otra.

En la vida también debemos buscar relaciones de beneficio, donde aportemos a los demás, donde las partes sean libres pero se acompañen, se apoyen y se protejan en los altos y bajos.

7. Buscar el equilibrio

En la agricultura orgánica se trabaja bajo la premisa de que cualquier enfermedad en una planta, viene de un desequilibrio, principalmente originado en el suelo. Un suelo sano, equilibrado en su composición microbiológica, mineral y de materia orgánica, con una exposición adecuada al sol,  a la sombra y al agua, en un entorno diverso, producirá plantas capaces de mantenerse saludables y productivas.  Demasiado o muy poco de cualquier elemento, producirá desequilibrios, y estos se manifiestan después en enfermedades, debilidades, plagas, problemas en el desarrollo o la calidad de los productos. La solución no está en lo superficial, sino en lo fundamental.

¿Cuánto se parece esto a la vida humana moderna?

A veces buscamos resolver nuestros problemas con soluciones inmediatas que evitan la molestia o enmudecen el síntoma y nos alejan de pensar en la verdadera causa de las situaciones, o lo que estas significan. La clave es encontrar la manera de escuchar las señales,  a tiempo, que señalan desequilibrios que debemos atender: en la alimentación, en la actividad y descanso, en la exposición a la luz, en la vida personal y afectiva, en el entorno donde nos desenvolvemos, en nuestro trabajo y en nuestra actitud hacia la vida.

En el trabajo, los problemas organizacionales generalmente manifiestan desequilibrios en los sistemas sociales y motivaciones que se encuentran detrás de lo visible en cada individuo.

Los sabios de todas las culturas han valorado la observación de la naturaleza para comprender y mejorar nuestra actuación como seres humanos.

La agricultura orgánica nos da la oportunidad de volver a hacer la paz con la naturaleza, respetarla y aprender de ella, para ser mejores personas, para trabajar mejor y vivir mejor.

Written by Jose Ortiz

Jose creció en medio de fincas, campo, ganado y siembras de todo tipo. A pesar de que su vida actual como empresario y consultor de comunicación digital está muy lejos de esas añoranzas, está convencido de que la vida moderna debe integrar una conexión con la tierra de donde venimos. La agricultura orgánica es una manera de hacerlo, una necesidad para la salud y el ambiente; una reinvindicación de la sabiduría humana. Aprender de ella y conocerla, una terapia para la sociedad moderna. De promoverla viene la motivación de participar en este blog.

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