10 situaciones que las personas alérgicas deben conversar con anfitriones de fiestas o eventos

Nos han dicho que cuando recibimos una visita en nuestra casa nuestro deber de anfitrión es ofrecer comida, atender a nuestros invitados, servirles y un montón de normas sociales más…

También nos han dicho que:

  • Si somos invitados, llevemos algo de comer o beber en elogio a nuestro anfitrión, que agradezcamos lo que nos servirán, dejemos que nos atiendan y NUNCA critiquemos la comida que nos dan, pues hay que respetar la cocina como un lugar privado de la familia anfitriona.
  • Si estamos en un restaurante debemos pedir los platillos que hay en el menú y consultar lo menos posible sobre los mismos. Seguir las instrucciones del mesero y tener todas las consideraciones que un comensal educado debe tener.

Las cosas se ven con otros lentes cuando somos personas alérgicas, pues tenemos que sobreponernos a las miradas atónitas de los comensales del restaurante cuando preguntamos y preguntamos por los ingredientes, o peor, cuando sacamos del bolso un recipiente con comida o vamos de visita y llamamos al anfitrión para consultarle qué va a servir en la fiesta a la que nos invitó.

Respuestas claves para personas alérgicas a 10 situaciones sociales

En el presente artículo repasaremos 10 situaciones sociales que las personas alérgicas deben conversar con anfitriones a fiestas o eventos, y por qué son tan importantes:

  1. Necesito saber lo que va a servir en la fiesta: no es por hacerle la vida imposible, ¡JAMÁS! Es que quiero ir a la actividad, porque usted me importa, pero no puedo correr riesgos con mi salud. Quiero llevar algo parecido a su menú para pasar lo más desapercibido posible. No quiero que los demás se antojen de lo que llevo y ponerlo en una situación comprometedora con sus invitados.
  1. El anfitrión siempre pone la comida: Sí, eso siempre es cierto, pero únicamente si yo, el alérgico, soy el anfitrión. Como soy alérgico, lo único que necesito es un microondas, cocina y un plato para poder servir mis alimentos. De paso, si me ve comiendo en mis recipientes, no se angustie, estoy cuidándome de las trazas (sustancias o cantidades muy pequeñas de algún ingrediente que puede perjudicar nuestra salud).
  1. Le pregunté los ingredientes, no se ofenda: muy amablemente me ofreció unas galletas en su casa pero, por favor, no se ofenda si le pido el paquete para revisar los ingredientes, o si le pregunto a la persona que cocinó cuál aceite usó y si le puso o no condimentos artificiales. De verdad quisiera comérmelo, pero vivo en un constante vigilo por mi salud, necesito información para no tomar riesgos. No estoy criticando la comida.
  1. ¿Quiere ser el mejor anfitrión? Ofrézcame libertad en su cocina: No conozco un alérgico que agradezca algo más en la vida que el apoyo de su familia y amigos dejándolo cocinar su propia comida o cuando le ofrecen el espacio para hacerlo. De seguro llevo mis ingredientes y todo en una bolsita y los dejo en el carro por pena de molestar, pero si me lo permite, los iré a sacar y disfrutaré igual o más que el resto de sus invitados.
  1. La fiesta infantil, el sueño de todo niño, ayúdeme a que el mío disfrute. No quiero que mi hijo o sobrino pase la pena de no poder comer igual que sus amiguitos, por favor, no se moleste si llamo a preguntar detalles como el menú y el tema de la fiesta, las golosinas que servirán y si le pido permiso para llevar nuestro propio queque afín a la decoración y nuestra propia comida lo más parecida a la de los demás. No se moleste en llenar la bolsita de confites de mi hijo, yo la lleno con los confites que llevo en mi bolso.
  1. Me invitó o me vio en un restaurante, no se avergüence, apóyeme: cuando corremos el riesgo de ir a un restaurante, posiblemente fuimos aterrados por el riesgo, pero bueno, ya estamos ahí. No se extrañe, somos comensales “diferentes”, preguntamos de todo, llamamos al chef y si no nos dan seguridad posiblemente saquemos del bolso nuestro recipiente con comida y pidamos que lo calienten.
  1. La actividad familiar es fuera de casa o de la oficina: qué tal si le ayudo a escoger el restaurante y vamos a uno donde yo sepa que puedo comer “libremente” o si me dice a dónde vamos con anticipación para poder llamar y coordinar mi comida con la cocina.
  1. Invíteme al BBQ: voy a estar muy feliz de ir, quiero llegar de primero, para que mi comida la pongan de primero en el BBQ sin que entre en contacto con el resto de la comida que puede tener trazas de cosas a las que soy alérgico. Además, voy a llevar cosas para compartir con usted y los demás para que vean que yo también como rico, por eso no las comas con desconfianza.
  1. Se ofreció cocinar para mí por primera vez: primero que nada, ¡gracias! Quiero que sepa que lo aprecio mucho. Puede ser que Le ofrezca que cocinemos juntos para poder explicarte sobre los ingredientes, si es posible déjeme ayudarlo y sino al menos comparta los ingredientes conmigo.
  1. Un poquito sí me hace daño: se lo juro, esto no es algo que a nadie le guste hacer para llamar la atención, cuido de mi salud o la de un hijo. No estoy exagerando, es una cuestión de autocuidado y de querer vivir saludable.

Le compartimos otros artículos que todas las personas alérgicas deben leer:

Written by Inés Cornejo

Inés es una ingeniera que descubrió en la maternidad una verdadera pasión, un norte de vida. Ella tuvo que afrontar con muy escasa información las alergias alimentarias de su hija mayor, Catalina, a quien decidió alimentar exclusivamente con leche materna prolongando así la lactancia por dos años; pese a la dieta libre de alérgenos que tuvo que aprender a hacer. Inés, inspirada por la falta de apoyo, información y productos decidió investigar mucho y devolverle a la vida, un poco de lo mucho que recibió. Es así como se dispone a ayudar a otras mamás haciendo uso de la tecnología y formando un chat de apoyo. En su tiempo libre disfruta de ser mamá.

Dejar un Comentario